lunes, 28 de mayo de 2012

El Espíritu Santo habita en las comunidades

Hola a todos/as:
Hoy es uno de esos días en que uno se siente feliz, porque el trabajo hecho durante mucho tiempo va dando frutos y va ayudando a la gente a defender una forma diferente de hacer las cosas.
Ayer, día de Pentecostés, en Andaraí tuvo lugar la tradicional fiesta del Divino Espíritu Santo, sin duda la fiesta más importante de la ciudad. En esta fiesta es escogido un niño-adolescente para ser el emperador. Antiguamente era una cosa de ricos que exhibían a sus hijos para ser aplaudidos por los pobres en cuanto desfilaban por la ciudad. Poco a poco las cosas fueron cambiando, contra la voluntad de los poderosos, lo cual provocó grandes peleas, especialmente con el padre de aquella época. Los cambios continuaron y el año pasado la parroquia colocó como norma que el emperador debería ser alguien que participa de la comunidad. El resultado fue que este año no tenía candidatos a emperador para el próximo año. Delante de esto, al final de la procesión, una concejala cogió el micrófono y protestó porque no dejaron que su nieto fuese emperador. El plazo para presentar los candidatos acabó el sábado por la noche y además de eso el tal de nieto no aparece en la comunidad nunca. Cuando acabó de hablar, la gente de las comunidades la colocó en su sitio, como dicen por aquí y salió, junto con sus amigos, haciendo mutis por el foro. Tiene gracia que ella, que tiene poder para elaborar leyes para el municipio y no hace nada, que no sea robar y aprovecharse de la gente, venga ahora a decirnos lo que tenemos que hacer en la iglesia. Ella dice que es católica, y yo digo que es católica de pacotilla, pues verla en la iglesia, fuera de los días en que hay fiesta, que va para exhibirse, es un milagro. Se aprovechó que yo no estaba para hablar, pero el tiro la salió por la culata, pues la gente reaccionó, que para mi es lo más importante, pues no es el cura que habla, es la gente, que ya está cansada de tanta payasada.
La verdad es que ya hacía unos días que no contaba novedades. El sábado 19, tuvimos una reunión en Itaetê para ver cuál es el papel de un concejal. Infelizmente no fue muy participada, pues mucha gente tiene miedo de hacerse presente en esas cosas. Aquí es una dictadura, disfrazada de democracia, pues la persecución política está a la orden del día. Además de eso el fin de semana fue para celebrar en las diferentes comunidades de Itaetê, en cuanto Erivaldo estaba en Andaraí y Carlos, junto con algunos miembros de la animación misionera de la parroquia participaban de un encuentro de formación en la diócesis.
El lunes fuimos todos para Ruy Barbosa, pues teníamos encuentro del clero. Dormimos en Andaraí, pues los días siguientes eran de trabajo allí. El jueves celebré en la comunidad de União da Chapada, por primera vez en la nueva capilla, todavía sin acabar, pero que ya tiene condiciones mínimas para reunirse dentro. Poco a poco irán acabándola, pues como yo ,les digo en las comunidades, los pobres construyen su casa poco a poco.
El viernes por la mañana estuve participando de la reunión del Consejo del Parque Nacional de la Chapada Diamantina, que esta vez fue en Itaetê. Se habló de dos cosas, el fomento del turismo en la región, especialmente aprovechando el mundial de 2014, lo cual no me parece muy viable, pues las infraestructuras para llegar hasta aquí no son las mejores y el combate a los incendios. El gobierno no hace ninguna inversión en este campo y las consecuencias muchas veces son devastadoras, provocando que el río Paraguaçu, que abastece agua potable para más de cinco millones de personas esté secándose. Por la tarde, nuevamente celebración en las comunidades y por la noche formación en otra comunidad, en cuanto Erivaldo y Carlos iban para otra comunidad, uno para participar de una celebración con los jóvenes, en la que se juntaron más de cien, y otro una reunión con las catequistas y los padres y madres de los catequizandos.
El sábado por la mañana fui con Erivaldo para una reunión del arciprestazgo en Itaberaba (140 km de rally y otros tantos para volver). Vimos como están siendo trabajadas las propuestas del encuentro diocesano de las comunidades del año pasado. En cuanto eso Carlos dio un retiro para las adolescentes que este domingo van a hacer la primera comunión. A la vuelta fui con él para celebrar en una comunidad de Andaraí, aquella que empezó el año pasado. Siento predilección por esa comunidad, pues es un lugar alejado, donde durante mucho tiempo nadie les hizo caso. Poco a poco veo como están empezando a caminar, como quieren dar los primeros pasos y eso me hace feliz.
Ayer domingo por la mañana tuvimos la misa en Andaraí con la presencia del obispo y por la tarde fui a celebrar en la zona rural dos misas, en cuanto en la ciudad pasó lo que os contaba al principio.
Que los dones del Espíritu Santo continúen iluminándonos para ser presencia de Dios, de un Dios  que quiere construir su Reino, pero que precisa de la ayuda de todos.
Un abrazo.

viernes, 18 de mayo de 2012

La mejor noticia: llovió

Hola a todos/as:
Una de las mejores cosas que se puede decir actualmente en estas tierras bahianas es que ha llovido. Estamos viviendo la peor sequía de los últimos 50 años y aunque las previsiones eran que sólo iba a llover en septiembre u octubre, la noche del miércoles para el jueves cayeron 70 litros por metro cuadrado, lo que no resuelve el problema, pero lo mitiga en parte. En muchos lugares la situación es crítica y esta lluvia ha devuelto la sonrisa a mucha gente, preocupados por tanto sufrimiento que están pasando.
Esta semana han sido días de reuniones y formación en las comunidades. El lunes la reunión fue de la coordinación diocesana de pastoral en Ruy Barbosa. No siempre es fácil encontrar caminos para que la pastoral pueda avanzar y sobre todo es complicado que muchos quieran entrar en el camino común diocesano. El individualismo y el sentirnos mejores que los otros está presente en todos los ámbitos de la sociedad, también en el eclesiástico. A pesar de todo no podemos desistir en el empeño. El martes por la mañana fue momento para hacer cuentas y poner la economía al día, así como ver como andan algunas obras que estamos haciendo en Andaraí. Por la tarde reunión con el ecónomo diocesano y los padres y secretarias de varias parroquias de esta parte de la diócesis y por la noche curso de formación bíblica con las comunidades de la ciudad en Andaraí.
El miércoles, ya en Itaetê, conseguimos tener encuentro de formación en seis comunidades, tres de la zona rural y tres de la ciudad. Estamos reflexionando sobre la importancia del bautismo como camino para el discipulado e intentando ayudar a entender lo que significa el bautismo y los compromisos que supone, que son recogidos en las orientaciones diocesanas, pero que no siempre son aceptados de buen grado. El jueves, después de la lluvia abundante seguimos con la formación en las comunidades y al mismo tiempo haciendo un poco de rally entre tanto barro en los caminos, que ensucia los coches, pero alegra la vida de tanta gente y evidentemente la nuestra.
Hoy por la mañana participé de una cosa interesante, pues una escuela organizó una jornada de concientización con los alumnos sobre el uso racional del agua. Salimos por la calles de la ciudad con pancartas y fuimos en el río, prácticamente seco, para hacer un momento de oración. Son cosas pequeñas, pero que pueden ayudar, sobre todo a los más jóvenes, a tomar conciencia de la importancia del agua en la sobre vivencia del planeta, de la especie humana. Siempre que se de estas iniciativas procuro estar presente.
Esperemos que pueda llover un poco más para que el sufrimiento, especialmente de los más pobres, que al final son los que peor lo pasan, sea menor. Ya os contaré lo que pasa.
Un abrazo.

domingo, 13 de mayo de 2012

Encuentro de coordinadores de pastoral

IMGP1723.JPGHola a todos/as:
Esta semana fue tiempo de encuentro. El lunes fue día de viaje desde Andaraí hasta Aracajú, capital del estado de Sergipe, donde teníamos el encuentro anual de coordinadores diocesanos de pastoral. El tema de reflexión fue: 50 años del Vaticano II y nuevos lenguajes. Nos ayudó en nuestra reflexión, Don Gilson, obispo auxiliar de Salvador.
Después de 50 años es necesario entender y sobre todo vivir los desafíos que el Vaticano II nos presenta. No es fácil aplicar a la vida pastoral lo que el concilio nos sugiere, pero sin duda vale la pena, pues eso nos ayudará a enfrentar desafíos que como Iglesia debemos asumir. Delante de estos desafíos tenemos que encontrar un lenguaje que ayude a anunciar el mensaje atemporal que es el Evangelio.
En estos encuentros colocamos en común cómo se están haciendo las cosas en las diferentes diócesis y voy percibiendo que las dificultades son comunes, aunque la forma de enfrentarlas no siempre es la misma.
Aprovechando el viaje tuve tiempo para disfrutar de un poco de playa, que siempre es relajante y ayuda a reponer fuerzas.
El fin de semana pasado estuve en Andaraí, celebrando en las comunidades. Ayer a la vuelta una piedra se empeñó en romper el depósito de la gasolina y no me dejó ir a celebrar misa por la noche a una comunidad de la zona rural. Es interesante ver cómo la gente entiende las cosas, cuando no podemos ir por algún motivo. Menos mal que ahora tenemos la moto y pude celebrar por la mañana la misa que estaba prevista en otra comunidad.
En fin, cosas del día a día, que es lo que al final da sentido.
Un abrazo.

viernes, 4 de mayo de 2012

Sin saber por qué, pero las cosas pasan

Hola a todos/as:
A veces uno no entiende cómo ni por qué, pero se encadenan acontecimientos que no tienen una explicación lógica. Una vez más, por la tercera vez seguida, tengo que decir que la última semana estuvo marcada por la muerte de alguien más o menos próximo. El domingo por la noche encontraron muerto en su casa de Ruy Barbosa a un misionero italiano, Padre Luigi Plebani; que desde hace tres años trabajaba en la diócesis. La policía está investigando lo que pasó para poder determinar las causas de la muerte, entre las que no se descarta el asesinato, pues estaba siendo amenazado por algunos traficantes del barrio donde vivía. Esperamos que la autopsia y la investigación policial puedan determinar las causas de este trágico suceso. 
El lunes por la noche celebramos una misa de cuerpo presente en la catedral y en la madrugada del martes salimos para Lagoa dos Gatos, en el estado de Pernambuco, donde fue enterrado el miércoles por la mañana. Él había trabajado allí durante veinte años y fue recibido por una multitud de gente. Fue un viaje largo, de unos 1.850 kilómetros entre ida y vuelta, pero que era necesario hacer, a pesar del cansancio que supuso.
Este acontecimiento hizo que los planes de esta semana, formación en las comunidades de Itaetê, fuesen alterados en parte, pues Erivaldo y Carlos asumieron buena parte del trabajo, lo cual agradezco doblemente, pues además de que gran parte del trabajo fue realizado, pone de manifiesto que ellos podrán continuar en el futuro lo que hoy hacemos juntos.
El domingo por la mañana fue la ordenación de diácono de un seminarista, junto con el día diocesano de las familias. Una cosa estaba relacionada con la otra, pues el lema del día de la familia era "La familia fuente de todas las vocaciones". Fue un momento importante para la diócesis, pues las vocaciones nativas, cuya jornada se celebraba ese día del domingo del Buen Pastor, son una prioridad.
El sábado por la mañana tuvimos encuentro de animadores de la parroquia de Itaetê. Fue interesante, pues participaron la mayoría y salieron cosas que pueden ayudarnos a mejorar la vida de las comunidades. Por la tarde/noche tuve misas en Andaraí, así como el domingo.
Tampoco quiero olvidar que esta semana, el miércoles día 2, cumplí un año más de ordenación, ya van 14. ¡Parece que fue ayer cuando fuimos ordenados en la Almudena! Sólo puedo agradecer a Dios por tantas cosas que he vivido en estos años.
Poco a poco vamos haciendo camino, afrontando las diferentes situaciones, no siempre fáciles, pero Dios nos ayuda cada día a continuar y a comprobar que con El nuestra vida tiene más sentido.
Un abrazo.

viernes, 27 de abril de 2012

La memoria del justo es eterna

Hola a todos/as:


La vida es algo tan frágil que se parece al hecho de transportar agua con las manos. Cuando cogemos un poco de agua con las manos, si no la aprovechamos, al poco tiempo nos damos cuenta de que no tenemos nada más. La muerte es una prueba de ello, especialmente cuando aquellos que mueren son personas, que siguiendo los criterios humanos, deberían vivir mucho más tiempo. A la muerte de Píndaro, que os contaba la semana pasada, esta semana se ha unido la muerte de Leia, una mujer joven, que siempre trabajo en las comunidades, que era voluntaria en el proyecto de mujeres, sin duda la más fiel, alguien con quien siempre se podía contar. Tenía 33 años y deja el marido junto con tres hijos, uno de 14, otro de 11 y el más pequeño de 6.
Leia fue operada hace unos dos años de un cáncer de mama, que fue extirpada y hace unos tres meses el cáncer apareció de nuevo, esta vez invadiendo varios órganos vitales. Poco a poco se fue deteriorando hasta que el martes por la mañana falleció. La enfermedad y la muerte de Leia me hizo reflexionar sobre varias cosas. Para mi era impresionante llegar en su casa, pues ella no fue internada, y ver siempre varias personas cuidando de ella, día y noche, familia, amigos, gente de la comunidad... Siempre insisto en que nuestras comunidades tienen que ser comunidades de vida y no sólo de oración y celebración. Cuando alguien nos necesita debemos estar dispuestos a estar al lado del que sufre.
La gran cantidad de gente que pasó en el velorio y que participó del entierro es una prueba más de cómo era querida y admirada por muchos. La celebración que hicimos en su casa antes del entierro fue un momento emocionante, pues a la fe de muchos que estaban participando se unía el sentimiento de dolor de la gran mayoría, brotando las lágrimas de los ojos de muchos, hombres y mujeres, viejos, adultos, jóvenes y niños, pues aquí los niños no son encerrados en casa cuando alguien muere para que no vean lo que está pasando. Personalmente siempre agradeceré a Leia por lo que me enseñó con su forma de ser y vivir y a Dios por la oportunidad que me dio de conocerla.
El resto de la semana el trabajo del día a día continuó. Misas en las comunidades, trabajo en casa, reuniones con las comunidades de Andaraí, donde vimos como conseguir que la gente entienda el bautismo como algo más que un rito... El lunes, después varias semanas sin poder, tuve tiempo de participar de la reunión de los concejales. Más de lo mismo, encefalograma plano... Las elecciones se acercan y este año va a ser muy disputado tanto el cargo de alcalde como los de concejales, y están comenzando los movimientos políticos, muchas veces mal intencionados, por parte de la gran mayoría de los candidatos y de mucha gente que sin ser candidato siempre vivió de mamar en el ayuntamiento y no quiere quedarse sin leche. Aquí no se vota al partido, son listas abiertas, se vota a la persona y de hecho puedes votar a uno de un partido para alcalde y a otro de un partido diferente para concejal.
Por lo demás la sequía cada día está peor. El río ya está secándose y no hay previsión de lluvia hasta septiembre... A ver como podemos superarlo...
Un abrazo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Nunca perdamos la fe en el Resucitado

Hola a todos/as:
El pasado jueves, en mi último post os contaba la alegría de haber podido disfrutar del Valle del Pati. De repente las cosas cambiaron radicalmente, pues el viernes por la mañana el telófono me sacó de la cama para darme una noticia triste, Píndaro, un joven cura de Andaraí, 29 años y dos años de ministerio, había tenido un accidente de coche y había muerto. Después de intentar reaccionar y resolver algunas cosas cogí el coche y me vine para Andaraí. Son momentos en que las palabras no son necesarias y sí la presencia junto a aquellos que sufren por la pérdida de un hijo, un hermano, un familiar, un amigo...
Aunque él fuese de Andaraí, fue ordenado y trabajaba pastoralmente en la diócesis de Ilheus, por lo que nuestra relación era esporádica. Píndaro era un tipo peculiar, con gran facilidad para relacionarse con los otros, alguien que generalmente no dejaba indiferente a nadie. La espera del cuerpo durante todo el viernes hasta las once y media de la noche y el velorio hasta que fue enterrado el sábado por la mañana fueron momentos para ver el cariño que mucha gente tenía por él y el sufrimiento de las personas más próximas, especialmente de su madre.
El entierro fue muy concurrido, tanto nuestro obispo como el obispo de Ilheus estaban presentes, así como padres de las dos diócesis, religiosas y mucha gente de la parroquia donde trabajaba y de aquí de Andarai y otras cidades de nuestra diócesis. El silencio tanto en la misa como en el cortejo fúnebre fue impresionante, ver como la gente que estaba en las casas lloraba cuando el féretro pasaba es una cosa que difícilmente se olvida. A pesar del dolor de la muerte de un hermano en la misión no podemos perder la esperanza en aquello que creemos y predicamos, que está disfrutando de la presencia del Dios Vivo y que vive para siempre.
A partir del domingo las cosas siguieron su curso, misas en las comunidades, siempre respondiendo a las preguntas de la gente delante de lo acontecido, reunión de la coordinación diocesana de pastoral el lunes en Ruy Barbosa, formación bíblica ayer con las comunidades de la ciudad en Andaraí... Continuemos siendo semillas de esperanza, de resurrección, de Vida, también en estas circunstancias tan difíciles de asumir humanamente. Estoy seguro de que el Señor Resucitado continua caminando con nosotros y vale la pena darlo a conocer.
Un abrazo.

jueves, 12 de abril de 2012

Unos días con el mayor regalo de Dios: la Naturaleza

Hola a todos/as:
La Pascua me regaló unos días de encuentro con el Señor Resucitado a través de la Naturaleza, tiempo para agradecer a Dios por regalarnos en la creación cosas maravillosas y poder disfrutar del silencio interior y al mismo tiempo de los sonidos de la naturaleza.
El lunes antes de las siete cogí mi mochila y desde Andaraí me encaminé andando al Vale do Pati, un lugar de naturaleza privilegiada entre los municipios de Andaraí y Mucugê. En el camino me encontré con gente que volvía de pasar la Semana Santa allí y algunas personas que viven allí y venían para comprar sus cosas del día a día en Andaraí. Actualmente viven pocas familias en el valle y para comprar las cosas tienen que andar por los menos cuatro horas o ir montados en mula, en las que cargan todo lo que necesitan para ellos y para los turistas, que se hospedan en sus casas, siendo esta prácticamente la única fuente de ingresos. Yo me hospedé en la casa de un joven de 21 años que está viviendo allí en la casa de su abuelo, que está enfermo y tuvo que salir del valle para recuperarse, pues allí evidentemente nunca va un médico. Me trató estupendamente y me sentí muy bien acogido. En el mundo actual resulta extraño que un joven pueda vivir sin televisión, radio, ordenador, internet... Me resultó muy interesante poder hablar con él y escuchar lo que piensa de la vida. A las 9 ya estábamos durmiendo, pues además de ir desde Andaraí había ido a visitar una cascada y estaba muerto de cansado.
El martes a las 6 ya estaba en pie para un nuevo día de aventura, esperaban largas horas de camino en solitario por ese valle encantador y subir al pico desde el que tiré la foto. En el camino paré a coger agua y hablar un poco en una casa donde vive una familia con dos niños pequeños, tienen otro hijo que vive con los abuelos fuera del valle, pues allí no hay colegio, dado que hay muy pocos niños. Después continué el camino para subir al pico y disfrutar de unas vistas impresionantes de muchos kilómetros a la redonda. Bajando fui a darme un baño en una cascada y a la vuelta paré de nuevo en la casa que había parado por la mañana, pues empezó a llover de aúpa. De hecho tuve que caminar bajo la lluvia pues se estaba haciendo tarde, pero bueno, tan contento de haber disfrutado de una excursión formidable.
El miércoles vuelta para Andaraí, pero por un camino diferente, siguiendo el curso del río, con un poco más de agua de lo habitual, por la lluvia del día anterior, pero especialmente bonito. El exceso de agua retardó la vuelta, pero no me importó pues disfruté como un enano, saltando de piedra en piedra en un río encajonado entre paredones de roca altísimos. En la última parte del camino me encontré con dos jóvenes que venían de trabajar buscando diamantes y que recorren cada día 35 kilómetros a pie para ir a trabajar. En Andaraí mucha gente todavía vive buscando diamantes, lo que no siempre da mucho lucro, pero si mucho trabajo, pues tienen que mover a mano grandes cantidades de cascajo en los lechos de los ríos. Uno de ellos todavía iba para el colegio para estudiar, de siete a diez de la noche...
La verdad es que ni soy ni estoy hecho un chaval, pero conseguí aguantar y disfrutar de estos días en medio de un lugar paradisíaco. Espero que siga conservado así por muchos años y que mucha gente pueda disfrutar tanto como yo lo hice. En lugares así uno ve la mano de Dios y le agradece que nos de estas cosas. Al mismo tiempo poder hablar con la gente que uno se va encontrando y que no siempre tienen una vida fácil nos ayuda a pensar en lo que tenemos y sin duda a agradecerlo, pues disfrutamos de mucho más que aquello que merecemos.
Un abrazo.